Decálogo para el Desarrollo del País mediante el Ferrocarril.
1 – Desarrollo con base en planes de negocio claros y sostenibles.
La transformación del sistema ferroviario debe partir de un plan de negocios robusto, que contemple metas de inversión, retornos esperados y mecanismos de financiamiento sostenibles. No debe ser una política aislada, sino parte integral de un plan nacional de desarrollo logístico y productivo.
2 – Articulación con sectores estratégicos.
La infraestructura ferroviaria debe desarrollarse en coordinación con sectores de alta demanda logística, como la minería, que pueden aportar financiamiento y contratos de largo plazo (por ejemplo, para transporte de concentrado mineral). Estos corredores permitirían además beneficios colaterales a otras industrias regionales, bajando costos logísticos y facilitando el acceso a insumos y mercados.
3 – Infraestructura de acceso abierto con gestión privada.
El modelo debe separar infraestructura de operación: el Estado o terceros construyen y mantienen la infraestructura, pero los servicios son contratados por los usuarios industriales, como empresas mineras o agroexportadoras, bajo esquemas open Access. Esto permite optimizar inversiones, evitar monopolios y fomentar la competencia en la operación ferroviaria.
4 – No subsidiar ni imponer “compre nacional” que distorsione la eficiencia.
Las decisiones deben ser técnicas y orientadas a resultados, evitando subsidios generalizados o condicionamientos que afecten la competitividad o confiabilidad del sistema. La eficiencia debe ser la prioridad.
5 – Participación del Estado como facilitador, no como operador.
El rol del Estado debe centrarse en regular, auditar y garantizar cumplimiento en estándares, sin asumir el rol de empresario. Su intervención debe estar enfocada en asegurar la calidad del servicio y proteger el interés público.
6 – Aprovechar la financiación de multilaterales usando flujos futuros
Los flujos futuros de regalías mineras, impuestos o contribuciones generados por proyectos industriales pueden ser utilizados como garantía para obtener financiamiento internacional destinado a la construcción de infraestructura ferroviaria, sin afectar el presupuesto inmediato del Estado.
7 – Planificación estratégica previa y articulación institucional.
Es fundamental anticiparse a las necesidades logísticas de los sectores productivos y formar grupos de interés integrados por empresas mineras, gobiernos locales y cámaras industriales. Esto garantizara que el diseño ferroviario se adapte a la realidad de cada territorio y a la proyección de desarrollo productivo.
8 – Competencia modal sin subsidios distorsivos al transporte por carretera.
Se deben eliminar los subsidios al transporte de cargas por carretera que hoy distorsionan la competencia. Un sistema ferroviario eficiente debe poder competir en igualdad de condiciones, lo que redundará en menores costos logísticos para los
productores y el país.
9 – Convocar consultoría técnica de alta idoneidad, sin sesgos políticos.
En lugar de una comisión mixta político-técnica, se recomienda contratar a una consultora internacional o local con experiencia comprobada en transformación ferroviaria, que trabaje con independencia, seriedad técnica y una visión
desideologizada. Su informe debe ser la base para la toma de decisiones gubernamentales.
Nota: Este documento debe complementarse con “Beneficios de la minería en el desarrollo de la infraestructura.”, elaborado por coconstructores de Plan País Argentina.

